en el artículo que precede y que fue acogido por importantes medios de difusión dentro y fuera de Bolivia, se incluyó el último párrafo que intencionalmente está siendo mal interpretado por una persona que no ha tenido el cuidado de ver el texto con atención:
Restan tareas por delante como fomentar empresas de trabajo asociado para evitar “la intermediación fetichista” del dinero y promover el trabajo sobre el capital, hasta lograr que el Estado mejore el promedio de vida y cancele la deuda social utilizando al sector solidario real alternativa de solución y auténtico cambio. (El centro cooperativo sueco está poniendo el hombro a través del “fortalecimiento de la gobernabilidad e integración del sector” cooperativo para llegar a las 24 cooperativas de Cochabamba con un aporte de 180 mil dólares de lo que la FEDECACC debe entregar su cuota parte).
Aparece claramente que el Centro Cooperativo Sueco está ofreciendo ayuda a 24 cooperativas de la Fed. de Cooperativas de Ahorro y Crédito de Cochabamba, que bien pueden ser más o menos y no hacemos cuestión de la existencia de 100 o más otras cooperativas de otros sectores, consumo, producción, vivienda, agrícolas o de riegos. No hemos cometido error alguno, más al contrario hemos citado un hecho periodísticos sin juicio alguno de valor. Esta explicación por el respeto debido a nuestros lectores.
El Cooperativismo nace de la experiencia siguiendo un desarrollo de maduración conjunta de personas y proyectos. Tiene en su base unos principios que son tan viejos y constantes como la propia humanidad: Apoyo mutuo, respeto a la dignidad humana, prioridad del hombre sobre valores materiales, el trabajo como motor de creación de riqueza y la educación como palanca de superación y perfeccionamiento colectivo e individual.
Vistas de página en total
miércoles, 13 de febrero de 2008
domingo, 3 de febrero de 2008
Sobre bancos, cooperativas e inmobiliarias
Mauricio Aira
Se vivía el reinado de la usura en materia de intereses cuando los sacerdotes Maryknoll obtuvieron el permiso de los obispos para establecer cooperativas de ahorro y crédito. Por la década de los 60 se conoció ampliamente en Bolivia la idea de los Pioneros de Rochdale que partiendo de Manchester, Inglaterra en 1843-44 formaron la primera cooperativa entre 28 trabajadores textiles. La primera entre nosotros fue Santa Ana de Cala-cala, Cochabamba sobre cuya experiencia nacieron las demás por todo el país, incluyendo Cooperativa Pío XII de la cual el cronista fue primer presidente en Siglo XX, Potosí.
La usura descendió al colocarse los préstamos con el 1% frente al 4, 5 o más por ciento vigente en el mercado del dinero, y es que los principios de Rochdale fueron prontamente aprehendidos por los líderes cooperativos que surgieron por doquier. Curiosamente el modus operandi era similar a la ancestral forma del “pasanaku” (hoy para tí, mañana para mí) tradicional en los ayllus originarios.
Ingreso y retiro libre de la asociación, control democrático, interés limitado al capital, devolución de los excedentes, transparencia en las cuentas y educación continuada.
De modo que el cooperativismo en tiempo relativamente corto se propagó para hacer frente a las necesidades y aspiraciones económicas, sociales y culturales de los más humildes y desprotegidos, marginados de las operaciones bancarias sea porque las aportaciones eran relativamente modestas en sus orígenes, sea porque los requerimientos se atendían directamente sin mayor burocracia. La ayuda mutua, la responsabilidad, la democracia, la igualdad y solidaridad de pronto tenían un significado real, habían dejado de ser meras utopías. Con tal antecedente nació la Cooperativa Boliviana de Cemento que apartándose del área del ahorro y crédito incursionó en la industria y la producción con los resultados que al cabo de 40 años es la mayor empresa del departamento.
El marco legal del movimiento reposa en las Leyes 1488 de ab. 1993 y 1670 de oct. 1995 y el D.S. 24439 de 13 sep. 1958 que reglamentó la Ley General de Sociedad Cooperativas, sometiéndolas al control del Instituto Nacional de Cooperativas que les autoriza a realizar un amplio espectro de operaciones financieras bajo tuición de la Superintendencia de Bancos y Entidades Financieras por lo que la intermediación financiera gozó en general de buena salud debido a las características propias del movimiento libre de lucro y sujeto al autocontrol de sus consejos administrativos y de vigilancia, lo que no ocurre con las inmobiliarias cuya decadencia y caída estrepitosa e inexorable estamos lamentando éstos días, repetición de lo ocurrido en 1991, frente a la innegable solidez de las instituciones cooperativas.
Los entendidos previenen sin embargo que existe riesgo al trabajar con dinero ajeno y la intención puesta en las ganancias por encima de todo valor ético o moral, donde hace crisis la menor turbulencia y desborda en mora o corrida de depósitos según las dolorosas experiencias vividas con las inmobiliarias que se enmascaran bajo diversos nombres para obtener los mismos catastróficos resultados, burlando la Ley o doblegando los mecanismos de control mediante la coima, el halago o las falsas promesas.
Aceptado el reproche general de haber perdido confianza en los bancos, desconfianza extendida a ciertas cooperativas debido a fallas humanas, no del sistema, recordar que para dar fin con la institución se requiere apenas unas horas, o unos días artificialmente sostenidos por medios de comunicación que pasan de la promoción al escándalo. Imposible no mencionar el mal uso del nombre cooperativo y/o las distorsiones producidas en su desarrollo especialmente por: falta de un efectivo control social, de la devaluación monetaria que dejó sin aportes a miles de ahorristas afectados por cambio monetario, del deterioro de la actividad económica. La conversión en “cooperativas financieras” sin control social, sin vínculo común con el movimiento, dejando de lado los principios regentes.
Se ha dado también el caso de cooperativas dedicadas a competir con el sistema financiero, alejadas de sus socios que no participan en elección de delegados, en la formación de líderes, sin contar con personal coherente en aplicar los fundamentos doctrinales y poco idóneo para mantener su invariable vigencia.
Restan tareas por delante como fomentar empresas de trabajo asociado para evitar “la intermediación fetichista” del dinero y promover el trabajo sobre el capital, hasta lograr que el Estado mejore el promedio de vida y cancele la deuda social utilizando al sector solidario real alternativa de solución y auténtico cambio. (El centro cooperativo sueco está poniendo el hombro a través del “fortalecimiento de la gobernabilidad e integración del sector” cooperativo para llegar a las 24 cooperativas de Cochabamba con un aporte de 180 mil dólares de lo que la FEDECACC debe entregar su cuota parte).
Se vivía el reinado de la usura en materia de intereses cuando los sacerdotes Maryknoll obtuvieron el permiso de los obispos para establecer cooperativas de ahorro y crédito. Por la década de los 60 se conoció ampliamente en Bolivia la idea de los Pioneros de Rochdale que partiendo de Manchester, Inglaterra en 1843-44 formaron la primera cooperativa entre 28 trabajadores textiles. La primera entre nosotros fue Santa Ana de Cala-cala, Cochabamba sobre cuya experiencia nacieron las demás por todo el país, incluyendo Cooperativa Pío XII de la cual el cronista fue primer presidente en Siglo XX, Potosí.
La usura descendió al colocarse los préstamos con el 1% frente al 4, 5 o más por ciento vigente en el mercado del dinero, y es que los principios de Rochdale fueron prontamente aprehendidos por los líderes cooperativos que surgieron por doquier. Curiosamente el modus operandi era similar a la ancestral forma del “pasanaku” (hoy para tí, mañana para mí) tradicional en los ayllus originarios.
Ingreso y retiro libre de la asociación, control democrático, interés limitado al capital, devolución de los excedentes, transparencia en las cuentas y educación continuada.
De modo que el cooperativismo en tiempo relativamente corto se propagó para hacer frente a las necesidades y aspiraciones económicas, sociales y culturales de los más humildes y desprotegidos, marginados de las operaciones bancarias sea porque las aportaciones eran relativamente modestas en sus orígenes, sea porque los requerimientos se atendían directamente sin mayor burocracia. La ayuda mutua, la responsabilidad, la democracia, la igualdad y solidaridad de pronto tenían un significado real, habían dejado de ser meras utopías. Con tal antecedente nació la Cooperativa Boliviana de Cemento que apartándose del área del ahorro y crédito incursionó en la industria y la producción con los resultados que al cabo de 40 años es la mayor empresa del departamento.
El marco legal del movimiento reposa en las Leyes 1488 de ab. 1993 y 1670 de oct. 1995 y el D.S. 24439 de 13 sep. 1958 que reglamentó la Ley General de Sociedad Cooperativas, sometiéndolas al control del Instituto Nacional de Cooperativas que les autoriza a realizar un amplio espectro de operaciones financieras bajo tuición de la Superintendencia de Bancos y Entidades Financieras por lo que la intermediación financiera gozó en general de buena salud debido a las características propias del movimiento libre de lucro y sujeto al autocontrol de sus consejos administrativos y de vigilancia, lo que no ocurre con las inmobiliarias cuya decadencia y caída estrepitosa e inexorable estamos lamentando éstos días, repetición de lo ocurrido en 1991, frente a la innegable solidez de las instituciones cooperativas.
Los entendidos previenen sin embargo que existe riesgo al trabajar con dinero ajeno y la intención puesta en las ganancias por encima de todo valor ético o moral, donde hace crisis la menor turbulencia y desborda en mora o corrida de depósitos según las dolorosas experiencias vividas con las inmobiliarias que se enmascaran bajo diversos nombres para obtener los mismos catastróficos resultados, burlando la Ley o doblegando los mecanismos de control mediante la coima, el halago o las falsas promesas.
Aceptado el reproche general de haber perdido confianza en los bancos, desconfianza extendida a ciertas cooperativas debido a fallas humanas, no del sistema, recordar que para dar fin con la institución se requiere apenas unas horas, o unos días artificialmente sostenidos por medios de comunicación que pasan de la promoción al escándalo. Imposible no mencionar el mal uso del nombre cooperativo y/o las distorsiones producidas en su desarrollo especialmente por: falta de un efectivo control social, de la devaluación monetaria que dejó sin aportes a miles de ahorristas afectados por cambio monetario, del deterioro de la actividad económica. La conversión en “cooperativas financieras” sin control social, sin vínculo común con el movimiento, dejando de lado los principios regentes.
Se ha dado también el caso de cooperativas dedicadas a competir con el sistema financiero, alejadas de sus socios que no participan en elección de delegados, en la formación de líderes, sin contar con personal coherente en aplicar los fundamentos doctrinales y poco idóneo para mantener su invariable vigencia.
Restan tareas por delante como fomentar empresas de trabajo asociado para evitar “la intermediación fetichista” del dinero y promover el trabajo sobre el capital, hasta lograr que el Estado mejore el promedio de vida y cancele la deuda social utilizando al sector solidario real alternativa de solución y auténtico cambio. (El centro cooperativo sueco está poniendo el hombro a través del “fortalecimiento de la gobernabilidad e integración del sector” cooperativo para llegar a las 24 cooperativas de Cochabamba con un aporte de 180 mil dólares de lo que la FEDECACC debe entregar su cuota parte).
sábado, 26 de enero de 2008
Stellan Hansson, Rector de AFIG
En su condición de Rector de la Escuela Superior Popular de los Trabajadores de Gotemburgo, apoyó la iniciativa de Mauricio Aira para organizar un curso cooperativo dentro de un proyecto de dos años de duración con recursos de la Unión Europea, aparece aquí en la ciudad de Bilbao, España de paso a la visita que realizó el grupo de Mondragón, la Meca del Cooperativismo Mundial. Stellan celebra las ocurrencias de una profesora y una participantes de Perú y Chile que aparecen en la imagen.
viernes, 25 de enero de 2008
cuándo aprenderemos en Bolivia la lección cooperativa?
La denuncia que ha puesto hace algunas horas en conocimiento de la opinión pública la Agencia Oficial ABI, sobre la clausura de una entidad financiera que ofreciendo pagar el 10% de intereses por el dinero de los depósitos, atrajo miles de ingenuos ahorristas. Lo triste y lamentable es que no hemos aprendido la lección después del drama que significó la existencia de las llamadas "inmobiliarias" como FINSA y otras diez que pagaban intereses hasta del cinco y seis por ciento mensual. A la hora de la verdad, cuando la "pirámide" del juego peligroso llegó al cúlmen y no pudieron pagar intereses ni devolver el capital, estalló la bomba. Fueron días, semanas de angustia, meses de sufrimiento porque la gente más humilde no pudo recuperar su dinero sino en escala muy pequeña, de nada sirvió el suicido del "cerebro organizador", ni la prisión de sus hermanos de la que hoy están libres, los remates, los paros, marchas, bloqueos, huelgas de hambre, crucifixiones. Todo se perdió, los ahorristas se tragaron parte de su capital en los "intereses" que recibiían, ahora cuando la Superinntendencia ha clausurado otra firma similar, fraudulenta y ladrona, recién se alza la voz. Se tiene que saber de una vez por todas que solamente los Bancos y las Cooperativas de Ahorro y Crédito pueden recibir dinero en depósito y pagar interés razonable. Veamos el texto de cómo lo publica ABI:
La Superintendencia de Bancos clausuró este viernes la empresa Roghel Bolivia por realizar operaciones de intermediación financiera de manera ilegal. El funcionario Amilkar Gonzales informó que a partir de la fecha la decisión sobre el futuro de Roghel Bolivia pasa a competencia de la Fiscalía.
Esta clausura se produjo en horas de la mañana en la Ballivián 1456 donde algunos ahorristas se presentaron alarmados y preocupados por sus depósitos. Esta entidad también tenía sucursales en Santa Cruz, Trinidad y Oruro.
Roghel Bolivia recibía ahorros con el pago del 10 por ciento de interés mensual lo que causó bastante expectativa en la población. La Superintendencia de Bancos convocó en dos oportunidades a los dueños de dicha entidad y no respondieron a la convocatoria. Compararon este caso con Finsa y Orcobol en los años 80 cuando estas financieras quebraron y estafaron a la gente.
La Superintendencia de Bancos y Entidades Financieras es el órgano rector del sistema de control de toda captación de recursos del público y de intermediación financiera del país y tiene como objetivo mantener un sistema financiero eficiente, así como velar por la confianza del público en el sistema financiero, evitando de esa manera que empresas no autorizadas realicen actividades al margen de la Ley y que provoquen pérdidas en terceras personas.
Para el caso de entidades de intermediación financiera supervisadas, la ley de bancos y entidades financieras prevé mecanismos para la protección de los depósitos del público en caso de intervención, tal cual como sucedió con la Mutual Guapay.
Sin embargo, esta situación no está prevista para dineros recibidos por instituciones que realizan actividades al margen de la Ley, como Roghel Bolivia.
Por lo tanto las personas que confiaron sus recursos a este tipo de empresas, corren el riesgo de perderlos, puesto que no existe ninguna protección legal para los que realizan actividades financieras ilegales, ni para las personas que entregan su dinero, confiando en el espejismo de ganancias desmesuradas, tal como sucedió en los casos de Finsa y Orcobol en la década de los 80.
Roghel Bolivia tenía oficinas en La Paz, Santa Cruz, Trinidad, Cochabamba y Oruro. Cochabamba Av. Papa Inocencio III 64 "A" zona Pacata, Av. Simón López, entre calle San Martín de Porres y calle San Juan Nº 505.
La Paz Edif. Cervantes, Planta Baja, calle Ballivián Nº 1456, además en la calle Illimani Nº 1803, frente a la gruta, Oficina Pagadora. Santa Cruz Av. Paragua, calle 9 Nº 2014. Trinidad calle Isiboro Nº681, zona Pompeya. En Oruro calle Velasco Galvarro Nº 5755 (2do piso).
La Superintendencia de Bancos clausuró este viernes la empresa Roghel Bolivia por realizar operaciones de intermediación financiera de manera ilegal. El funcionario Amilkar Gonzales informó que a partir de la fecha la decisión sobre el futuro de Roghel Bolivia pasa a competencia de la Fiscalía.
Esta clausura se produjo en horas de la mañana en la Ballivián 1456 donde algunos ahorristas se presentaron alarmados y preocupados por sus depósitos. Esta entidad también tenía sucursales en Santa Cruz, Trinidad y Oruro.
Roghel Bolivia recibía ahorros con el pago del 10 por ciento de interés mensual lo que causó bastante expectativa en la población. La Superintendencia de Bancos convocó en dos oportunidades a los dueños de dicha entidad y no respondieron a la convocatoria. Compararon este caso con Finsa y Orcobol en los años 80 cuando estas financieras quebraron y estafaron a la gente.
La Superintendencia de Bancos y Entidades Financieras es el órgano rector del sistema de control de toda captación de recursos del público y de intermediación financiera del país y tiene como objetivo mantener un sistema financiero eficiente, así como velar por la confianza del público en el sistema financiero, evitando de esa manera que empresas no autorizadas realicen actividades al margen de la Ley y que provoquen pérdidas en terceras personas.
Para el caso de entidades de intermediación financiera supervisadas, la ley de bancos y entidades financieras prevé mecanismos para la protección de los depósitos del público en caso de intervención, tal cual como sucedió con la Mutual Guapay.
Sin embargo, esta situación no está prevista para dineros recibidos por instituciones que realizan actividades al margen de la Ley, como Roghel Bolivia.
Por lo tanto las personas que confiaron sus recursos a este tipo de empresas, corren el riesgo de perderlos, puesto que no existe ninguna protección legal para los que realizan actividades financieras ilegales, ni para las personas que entregan su dinero, confiando en el espejismo de ganancias desmesuradas, tal como sucedió en los casos de Finsa y Orcobol en la década de los 80.
Roghel Bolivia tenía oficinas en La Paz, Santa Cruz, Trinidad, Cochabamba y Oruro. Cochabamba Av. Papa Inocencio III 64 "A" zona Pacata, Av. Simón López, entre calle San Martín de Porres y calle San Juan Nº 505.
La Paz Edif. Cervantes, Planta Baja, calle Ballivián Nº 1456, además en la calle Illimani Nº 1803, frente a la gruta, Oficina Pagadora. Santa Cruz Av. Paragua, calle 9 Nº 2014. Trinidad calle Isiboro Nº681, zona Pompeya. En Oruro calle Velasco Galvarro Nº 5755 (2do piso).
sábado, 29 de diciembre de 2007
Göran Sallnäs cooperativista por excelencia
Un hombre sensillo, dotado de gran sensibilidad por todo lo relacionado con Latinoamérica. Tuvo la iniciativa y asumió la responsabilidad de organizar el Primer Curso Cooperativo, bajo el alero de la Escuela Popular Superior de Trabajadores Campesinos en las proximidades de Estocolmo. Con ayuda de todo el sistema cooperativo sueco (Folkhögskola Runö) se implementó este curso que fue el más largo y más serio intento de integrar a los latinoamericanos en el sistema. De los cientos de refugiados políticos que realizaron el Curso Intensivo de 12 meses, algunas decenas se integraron de por vida al mundo del cooperativismo sueco. Fueron la visión y el empeño de Göran el factor decisivo para la singular empresa!
jueves, 4 de octubre de 2007
Protagonistas de Mondragón
José María Arizmendiarrieta ocupa un lugar privilegiado porque es el catalizador de voluntades y modelador de personas para que actuasen con los valores propios para responder al reto en forma solidaria. Su personalidad se refleja en toda la existencia de Mondragón. Ingresó al seminario pasando al Mayor de Vitoria donde se ordenó sacerdote, después de la pausa de la guerra civil en la que participó como periodista redactor de periódicos republicanos que perdieron la guerra. Aprendió la doctrina social de la Iglesia con un alto nivel intelectual y cultural lo que es contribuyó a su innata sensibilidad social que fue la palanca que impulsó su capacidad para capacitar y formar personas para una sociedad más justa.
La fe religiosa y la vocación sacerdotal le dieron una personalidad austera, con pocas ambiciones personales en lo económico y jerárquico al mismo tiempo que una enorme ambición intelectual y gran pragmatismo, sabiendo integrar teoría y práctica para formar personas capaces de asumir grandes compromisos en la comunidad. La experiencia de Mondragón tiene al sacerdote en el sitial más alto, y es el ejemplo a seguir en todas las coyunturas. Su concepto de trabajo supera al viejo concepto de ser éste "un castigo divino", sino que abre un camino nuevo que ofrece el progreso humano a través de la autorealización, la autoestima y la creatividad. Su visión trascendente de la persona permite superar los planteamientos reduccionistas a los que el excesivo economicismo de los liberales había reducido a la empresa. José María creía que el hombre es el principio y fin de la actividad económica y no un medio, un recurso como se pretende a veces. Su pasión por la solidaridad se traduce en compromiso con los más necesitados, pero no desde un paternalismo cómodo, sino desde el respeto a sus propias posibilidades, personalidad y potencialidad.
Aunque escribía muchas notas y colaboraba en la revista que él mismo fundó, nunca escribió un libro, una tesis o ensayo. Su pensamiento queda en frases, en eslóganes, pero todo todo, en las mentes de quienes compartieron sus afanes y proyectos. José María escribió sobre todo, en los corazones y en las mentes de las personas, los equipos de hombres y mujeres que le conocieron y convivieron con él, y que fueron los depositarios de sus mensajes. Su propio trabajo, y los proyectos que asumieron bajo su orientación. Entre aquellos grupos se citan los de la Juventud Obrera Católica y la Hermandad Obrera, de esos núcleos partirán las primeras iniciativas que crean, a su vez otros grupos de trabajo en un proceso de permanente expansión.
También el deporte resultó siendo su obra como la Juventud Deportiva Mondragón cuyos primeros estatutos sociales redactó personalmente que orientó como labor patrimonial de los bienes cooperativos al servicio de las sociedad donde se desenvuelven. Otro grupo cultural con frecuentes representaciones teatrales orientado a recobrar antiguas tradiciones vascas o las celebraciones navideñas está entre sus ocupaciones.
Otros muchos participaron como empresarios y comerciantes que aportaron su apoyo a José María no sólo económico, sino también en proyectos como la Escuela Politécnica que sería el origen de la Liga de Educación y Cultura verdadero semillero de los técnicos y administradores que continuaron su labor en Mondragón.
Sus múltiples biógrafos no dejan de mencionar a los que recelaban de las ideas y de las iniciativas de José María, creían que vulneraban el orden establecido y consideraban que había que oponerse a su éxito, utilizando políticas alternativas al cooperativismo, de éste modo sin proponérselo estaban contribuyendo al temple de los jóvenes que fueron tomando las responsabilidad en Mondragón. Entre los anónimos protagonistas en los inicios de la Cooperativa han surgido muchos día a día, tarea tras tarea y su aporte ha resultado invalorable, muchos dicen que los cantores fueron muchos, pero el director del coro uno sólo confundido con ellos.
La fe religiosa y la vocación sacerdotal le dieron una personalidad austera, con pocas ambiciones personales en lo económico y jerárquico al mismo tiempo que una enorme ambición intelectual y gran pragmatismo, sabiendo integrar teoría y práctica para formar personas capaces de asumir grandes compromisos en la comunidad. La experiencia de Mondragón tiene al sacerdote en el sitial más alto, y es el ejemplo a seguir en todas las coyunturas. Su concepto de trabajo supera al viejo concepto de ser éste "un castigo divino", sino que abre un camino nuevo que ofrece el progreso humano a través de la autorealización, la autoestima y la creatividad. Su visión trascendente de la persona permite superar los planteamientos reduccionistas a los que el excesivo economicismo de los liberales había reducido a la empresa. José María creía que el hombre es el principio y fin de la actividad económica y no un medio, un recurso como se pretende a veces. Su pasión por la solidaridad se traduce en compromiso con los más necesitados, pero no desde un paternalismo cómodo, sino desde el respeto a sus propias posibilidades, personalidad y potencialidad.
Aunque escribía muchas notas y colaboraba en la revista que él mismo fundó, nunca escribió un libro, una tesis o ensayo. Su pensamiento queda en frases, en eslóganes, pero todo todo, en las mentes de quienes compartieron sus afanes y proyectos. José María escribió sobre todo, en los corazones y en las mentes de las personas, los equipos de hombres y mujeres que le conocieron y convivieron con él, y que fueron los depositarios de sus mensajes. Su propio trabajo, y los proyectos que asumieron bajo su orientación. Entre aquellos grupos se citan los de la Juventud Obrera Católica y la Hermandad Obrera, de esos núcleos partirán las primeras iniciativas que crean, a su vez otros grupos de trabajo en un proceso de permanente expansión.
También el deporte resultó siendo su obra como la Juventud Deportiva Mondragón cuyos primeros estatutos sociales redactó personalmente que orientó como labor patrimonial de los bienes cooperativos al servicio de las sociedad donde se desenvuelven. Otro grupo cultural con frecuentes representaciones teatrales orientado a recobrar antiguas tradiciones vascas o las celebraciones navideñas está entre sus ocupaciones.
Otros muchos participaron como empresarios y comerciantes que aportaron su apoyo a José María no sólo económico, sino también en proyectos como la Escuela Politécnica que sería el origen de la Liga de Educación y Cultura verdadero semillero de los técnicos y administradores que continuaron su labor en Mondragón.
Sus múltiples biógrafos no dejan de mencionar a los que recelaban de las ideas y de las iniciativas de José María, creían que vulneraban el orden establecido y consideraban que había que oponerse a su éxito, utilizando políticas alternativas al cooperativismo, de éste modo sin proponérselo estaban contribuyendo al temple de los jóvenes que fueron tomando las responsabilidad en Mondragón. Entre los anónimos protagonistas en los inicios de la Cooperativa han surgido muchos día a día, tarea tras tarea y su aporte ha resultado invalorable, muchos dicen que los cantores fueron muchos, pero el director del coro uno sólo confundido con ellos.
jueves, 20 de septiembre de 2007
Mondragón después de la guerra civil
Pasada la guerra (1936-1939) Mondragón con sus 8.645 habitantes, más los de otros pueblos del Valle de Léniz podía llegar a 25 mil, y estuvo sometida a los rigores posbélicos, dividida social y políticamente entre franquistas y republicanos, la confrontación había sido honda, aún mas marcada entre vencedores y vencidos. La solidaridad pasaba por encima de odios y rencores, aún cuando muchas familias quedaron en la miseria por la muerte, la prisión o el exilio. Apenas se podía sobrevivir.
Los trabajadores y los nacionalistas estaban sometidos a mayor represión que les impedía emprender acciones que llevaran a mejorar las condiciones de vida, tenían que abjurar de sus ideas sociales o políticas si querían evitarse riesgos. En tales circunstancias llega José María la tarea de ser Consiliari de Juventud en la Parroquia, aquella realidad le condujo a encaminar sus esfuerzos para superar las dificultades hasta encontar formas prácticas de trabajo solidario, con iniciativas amparadas por la Iglesia aunque de tinte humanitario, no obstante que muchos consideraban a la Iglesia partidaria de la monarquía franquista. José María organizó grupos de jóvenes en los deportes, la cultura cual paso previo a capacitarlos para la organización y gestión de proyectos sociales.
Les enseñó que no podían quedarse en el lamento sino superar los obstáculos con la acción. "los pueblos crecen en la adversidad y se debilitan en la fortuna". Los jóvenes teminaban su formación a los 14 y muy pocos podían continuar los estudios, entre ellos los hijos de padres que podían contratarlos en la Unión Cerrajera, en la Escuela de Aprendices. El resto engrosaba las filas de simples trabajadores para aprender un oficio mediante la práctica. De su habilidad y la voluntad de los patrones dependía la suerte del joven para acceder a estudios. Ante tal realidad quedaban dos actitudes, la acomodaticia que se daba en los que ya gozaban de confort y bienestar, o la del lamento, por su aciaga suerte de verse sometidos a privaciones de lo más elemental tanto en lo material como en lo social. Ninguna de las dos posiciones agradó al joven sacerdote y les señaló un derrotero nuevo: democracia, solidaridad, autogestión y educación.
Con gran pasión por el cambio José María hizo nacer la Experiencia Cooperativa que ha sido desde entonces el impulso para superar situación dificultosas, y buscando mediante la acción, la solución a los problemas sin esperar que otras personas resuelvan las carencias. La fórmula mágica desde entonces resultó el trabajo solidario.
Los trabajadores y los nacionalistas estaban sometidos a mayor represión que les impedía emprender acciones que llevaran a mejorar las condiciones de vida, tenían que abjurar de sus ideas sociales o políticas si querían evitarse riesgos. En tales circunstancias llega José María la tarea de ser Consiliari de Juventud en la Parroquia, aquella realidad le condujo a encaminar sus esfuerzos para superar las dificultades hasta encontar formas prácticas de trabajo solidario, con iniciativas amparadas por la Iglesia aunque de tinte humanitario, no obstante que muchos consideraban a la Iglesia partidaria de la monarquía franquista. José María organizó grupos de jóvenes en los deportes, la cultura cual paso previo a capacitarlos para la organización y gestión de proyectos sociales.
Les enseñó que no podían quedarse en el lamento sino superar los obstáculos con la acción. "los pueblos crecen en la adversidad y se debilitan en la fortuna". Los jóvenes teminaban su formación a los 14 y muy pocos podían continuar los estudios, entre ellos los hijos de padres que podían contratarlos en la Unión Cerrajera, en la Escuela de Aprendices. El resto engrosaba las filas de simples trabajadores para aprender un oficio mediante la práctica. De su habilidad y la voluntad de los patrones dependía la suerte del joven para acceder a estudios. Ante tal realidad quedaban dos actitudes, la acomodaticia que se daba en los que ya gozaban de confort y bienestar, o la del lamento, por su aciaga suerte de verse sometidos a privaciones de lo más elemental tanto en lo material como en lo social. Ninguna de las dos posiciones agradó al joven sacerdote y les señaló un derrotero nuevo: democracia, solidaridad, autogestión y educación.
Con gran pasión por el cambio José María hizo nacer la Experiencia Cooperativa que ha sido desde entonces el impulso para superar situación dificultosas, y buscando mediante la acción, la solución a los problemas sin esperar que otras personas resuelvan las carencias. La fórmula mágica desde entonces resultó el trabajo solidario.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

