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jueves, 14 de julio de 2011

ha llegado la hora de salir a las calles. se quiere avasallar al cooperativismo imponiéndole una Ley limitante de sus derechos adquiridos. A la calle! es el único lenguaje que entiende el MAS.


 Cooperativistas a las calles

Mauricio Aira


El sistema cooperativo boliviano se ha formado paso por paso, ha llevado décadas llegar al sitio que hoy ocupa en la economía. Empezando por el ítem de ahorro y crédito que derrotó a la usura e incentivó el ahorro, para derivar en producción como COBOCE y en empoderarse del ítem de servicios entre ellos de la telefonía en las principales ciudades del eje central.
No ha sido dádiva ni favor político factor de crecimiento del sistema, ha sido una conquista de persona a persona en el gran conglomerado de asociados que forman las cooperativas de hoy que sobreviven a otras formas de régimen económico gracias a su naturaleza y sus principios que son absolutamente transparentes. La democracia interna para la elección de sus autoridades vale decir de los directores de Administración y Vigilancia con absoluta independencia y los que informan y responden ante los asociados.
Cuál es la clave, la razón del éxito del sistema, preguntaron a José Arizmendiarrieta, fundador de la experiencia cooperativa de Mondragón en el norte de España. No tardó la respuesta que está en la sujeción a los grandes principios, la libre adhesión (nadie obliga a otro ingresar a una cooperativa se trata de una decisión personal), la organización democrática , (soberanía de la Asamblea General, una persona, un voto, la elección de los órganos de gobierno, la colaboración) añadió una frase muy oportuna “La democracia una vez adoptada noblemente, conduce por sí misma a la disciplina, a la responsabilidad, al afianzamiento de la solidaridad, en definitiva a un auténtico progreso social”.
El cooperativismo no menosprecia al capital, más al contrario le imprime un carácter instrumental y subordinado en una combinación de ideas para desarrollarlo, aceptando el derecho de sus trabajadores a una remuneración justa, en relación al esfuerzo que implica el ahorro, adecuada para ofrecer los recursos necesario aunque limitando su cuantía mediante una regulación no siempre  vinculada a los resultados y a la disponibilidad de continuidad y desarrollo de la cooperativa sin afectar el principio de Libre Adhesión.
Por tanto cuando la Ley de Telecomunicaciones aprobado por la Comisión de Planificación de los diputados, debe ser rechazada por inconstitucional y neoliberal según lo ha decidido la Federación de Cooperativas de Telecomunicaciones de Bolivia (FECOTEL) que integra a las unidades del ítem.
FECOTEL ha enunciado que la norma impone un 2% a los ingresos brutos de los operadores para financiar programas rurales, se trata de una subvención a Entel que margina a los operadores que figuran en la CPE y que favorece a las transnacionales, la norma reducirá los ingresos de las Cooperativas del sistema en un 25%.
No obstante la claridad y contundencia del comunicado institucional no se espera una respuesta racional por lo que las Cooperativas impartirán la consigna de “salir a las calles” en defensa de sus principios y por la preservación de sus derechos.
El régimen imperante no escucha, no atiende, no debate las razones expuestas, ejercita una política sorda que obliga al uso de otro lenguaje más contundente y es salir a las calles en forma masiva, en manifestaciones que congregen a los muchos miles de cooperativistas que mostrarán la fuerza real del movimiento que se pretende debilitar, rebajar, restándole importancia porque hasta ahora no había salido a las calles y plazas para dejar oír su voz.
Es que la autogestión empresarial de las cooperativas con el buen uso de mecanismos y cauces de participación, la transparencia informativa en relación a las variables de gestión, la práctica de consulta y negociación primero con sus propios trabajadores y luego con la promoción interna en una obra colectiva que requiere de leyes justas, fruto del debate de ideas y de cara al interés colectivo no sectario ni partidista que busca la hegemonía del poder por encima de otros valores.





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