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miércoles, 7 de julio de 2010

La Prensa de la sede de Gobierno muestra profunda preocupación por el hundimiento o desmoronamiento del cerro Rico de Potosí.

La fabulosa montaña de Potosí, que figura dos veces en El Quijote de la Mancha y varias veces en los escritos de Francisco de Quevedo, se está derrumbando.

Ha sido demolido por ambiciones que cubrieron un milenio. Quienes están ahora a cargo de la demolición no quieren perder el privilegio de ser los últimos.

La historia del cerro está repleta de leyendas. Una de ellas dice que la explotación comenzó por parte de los incas en el siglo XV.

Otra leyenda dice que fue Diego Huallpa quien hizo el descubrimiento un siglo después, en 1545, mediante una inverosímil fogata que derritió la plata.

Los científicos norteamericanos Mark P. Abbott, de la Universidad de Pittsburg, y Alexander Wolf, de la Universidad de Alberta, hicieron un gran descubrimiento en 2003.

El trabajo se publicó en la revista Science de Estados Unidos, pero no se sabe de nadie que haya intentado traducirlo. En esta columna, que entonces se publicaba en un semanario que ahora, como tantos otros medios, pertenece al Gobierno, hice la reseña en septiembre de ese año.

Los científicos encontraron en las lagunas de Potosí las pruebas suficientes para demostrar que la explotación minera del Cerro Rico comenzó en realidad en el siglo XI por parte de los tiwanacotas.

Esto quiere decir que el cerro viene siendo explotado desde hace mil años. Los tiwanacotas, los incas, los españoles, los empresarios de la República y ahora los cooperativistas del Estado Plurinacional y multilingüe se han turnado en el trabajo de extraer la riqueza de la montaña.

El resultado que se tiene ahora era inevitable. Un milenio ha durado la montaña.

Ha hecho millonarios a muchos. Dice Quevedo en uno de sus más conocidos poemas acerca de lo poderoso que es el caballero don dinero, que el dinero nace en las Indias honrado… viene a morir en España y es en Génova enterrado. Ese testimonio da una clave sobre dónde se debe buscar la plata que salió de la montaña. Por lo menos una parte.

Periodista

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