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jueves, 17 de septiembre de 2009

recopilando información diversas ZOE nos ofrece un compendio de entidades ilegales que funcionan captando dinero sin autorización

31 entes financieros operan fuera de la por Zoe

Se trata de 20 firmas nacionales y 11 extranjeras. La Asfi investiga la presunta ilegalidad de otras dos empresas en La Paz. Un proyecto de ley plantea incluir la estafa piramidal como delito penal.

imageLa Razón

En el país hay 20 empresas nacionales y11 extranjeras que no están autorizadas para operar como entidades financieras. Así lo señalan datos manejados por la Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero (Asfi).

El órgano fiscalizador advierte que las primeras no cuentan con la autorización legal “para recibir dinero del público en calidad de depósitos, préstamos mutuos o bajo otra modalidad; o para realizar actividades de intermediación financiera (ver infografía)”.

También alerta de “supuestas empresas del exterior —sin licencia de funcionamiento—, (que) estarían ofreciendo recursos financieros a personas naturales y jurídicas en Bolivia, bajo la forma de préstamos autocancelables, préstamos a fondo perdido, préstamos garantizados, entre otras operaciones. Señala que para acceder a los “préstamos”, los interesados deben depositar a favor de las firmas una suma de dinero equivalente a una fracción del crédito, para luego obtenerlo sin la necesidad de repagarlo.

Un medio local informó ayer de dos empresas, en La Paz, que captan depósitos del público sin control de la Asfi. La primera, denominada Interexporbol, se presenta como comercializadora y usa el nombre de una firma venezolana para conseguir clientes. La segunda, anónima, recibe donativos con la promesa de entregar sumas mayores al cabo de un tiempo. Ambas ofrecen intereses entre el 9 y 20% mensual.

Ambos casos “están en proceso de investigación” para “comprobar de modo fehaciente la ilegalidad de las entidades”, indicó a La Razón el ente regulador, en respuesta a un cuestionario.

Señaló que las actividades de captación irregular de ahorros “se desarrollan generalmente de modo silencioso y en círculos cerrados a grupos que comparten ciertos intereses comunes” y que “las personas o empresas que se organizan para este fin, generalmente se disfrazan con actividades de otro giro, por lo que evaden la regulación y control”.

Sin embargo, aseguró, el reglamento para clausurar locales que realizan operaciones de intermediación financiera ilegal —en actual vigencia— permite investigar a personas o empresas presuntamente ligadas a la comisión del mencionado delito.

Por otro lado, la Asfi da cuenta que el proyecto para modificar la Ley de Bancos ya “ha sido remitido al Congreso para su tratamiento”. Éste “plantea que el delito de la estafa piramidal y otros delitos financieros sean incorporados dentro de la tipología establecida en el Código Penal como delito autónomo”.

La Asfi trabaja además en modificar la normativa referida a la publicidad de las entidades para incrementar las tareas de prevención; y en agilizar los procedimientos de indagación.

En Bolivia, la primera estafa ocurrió en los 80, cuando los hermanos Arévalo, propietarios de Finsa (Financiera de Servicios Integrales y Servicios Arévalo), estafaron $us 50 millones a unas 22.000 personas. Entonces, también se registraron los casos de Multiactiva y Orcobol.

En enero del año pasado, la ex Súper de Bancos (ahora Asfi) clausuró la empresa Roghel Bolivia, que habría estafado a cerca de 15.000 individuos con un daño económico próximo a los $us 40 millones. En abril, la Fiscalía allanó las oficinas de la firma Orión en Cochabamba, que se estima realizó 800 estafas. El 24 de septiembre de ese año fue desbaratada LV Pharma, que habría captado de manera ilegal $us 2,8 millones de unas 1.350 personas.

Puntos de vista

“Lo que no está supervisado no puede garantizar la plata de la gente”
Juan Carlos Salaues, presidente de la Asoc. Nacional de Bancos.

“Lo lamentable en todo esto es que la gente sabe que hay instituciones reguladas que garantizan de alguna forma sus ahorros. No puede ser que las personas no lo entiendan.

La recomendación es que la gente sepa dónde deposita su dinero. El sistema financiero regulado, garantizado, es muy grande; las opciones son de todo tipo: hay cooperativas, fondos privados, bancos, microfinancieras. Lo que no está regulado, lo que no está supervisado, no puede garantizar la plata de la gente. En todo caso, también es responsabilidad de la Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero (Asfi) el no permitir el funcionamiento de estas instituciones ilegales.

La tasa de interés es una medida del riesgo (…). No creo que el sistema tenga que competir con tasas de mentira”.

“El problema no consiste en falta de regulación, sino en falta de control”
FERNANDO PRADO, ejecutivo de la Asociación de Entidades Financieras.

“Es un gran negocio engañar a los incautos. Ofrecen tasas altas de interés (9%) y nunca faltan personas que depositan su plata y después se lamentan, cuando esas personas escapan.

Alguien debería proteger a la gente y decirles cuáles son las entidades que están prohibidas, para posteriormente cerrarlas.

El problema no consiste en falta de regulación, sino en falta de control. El Estado tiene que controlar a las entidades que reciben depósitos del público y otorgan créditos sin autorización. La ex Superintendencia de Bancos (ahora Asfi) controla a quiénes están bajo su ámbito, pero debería haber un ente estatal que vaya a clausurar este tipo de instituciones. El Servicio de Impuestos Nacionales (SIN) debería tomar cartas en el asunto, al igual que el Ministerio de Economía y Finanzas Públicas”.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

de nuevo en Bolivia el fraude de las pirámides

Dos empresas captan dinero del público de forma irregular por Zoe

Una de ellas usa el nombre de un ente estatal venezolano para atraer clientes. Los altos intereses son el anzuelo para atraer a la gente.

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Publicidad: los afiches promocionales de las dos empresas

La Prensa

Los altos intereses son el anzuelo para atraer clientes para las empresas que captan dinero del público. Desde enero del año pasado, la reguladora de bancos intervino tres financieras ilegales.

Dos empresas captan dinero del público sin control de la Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero (Asfi). Ambas ofrecen intereses mensuales que varían entre el 9 y el 20 por ciento y la segunda se maneja bajo la forma de “donativos”.

Interexporbol S.R.L. se presenta como una “comercializadora”, que no desarrolla labores de intermediación financiera, por lo que, según el asesor comercial de la empresa, Jorge Enrique Guerrero, no corresponde que sus actividades sean supervisadas por la Asfi.

Sin embargo, esta empresa opera bajo un Número de Identificación Tributaria (NIT) y ofrece rentabilidad variable entre el 9 y el 20 por ciento mensual.

La Prensa buscó ayer insistentemente un pronunciamiento de la Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero, pero no fue posible obtenerlo.

Un vocero de la reguladora explicó que las autoridades responsables del área se encontraban ayer muy ocupadas pero que en el curso de las siguientes horas se recibirá una respuesta.

En el pasaje Sáenz, entre las calles Comercio y Jenaro Sanjinés, donde hasta hace unos diez años funcionó el cine Princesa, se encuentran las oficinas de Interexporbol, que no figura en el directorio de Fundempresa.

Las oficinas 4 y 5 del edificio Sáenz son elegantes, pulcras y ordenadas. Un televisor LCD de 33 pulgadas se destaca claramente en los ambientes.

Se observa también una fotografía de la Bolsa de Valores de Londres y cuatro relojes, que marcan las horas de Tokio, Londres, Nueva York (donde funcionan los centros bursátiles más importantes del mundo)y La Paz.

Cuando se consulta a Guerrero cuál es el origen de tan importante utilidad, asegura que esta firma está asociada con la empresa suiza Eurobusiness.

Una revisión en internet permitió comprobar que ese nombre es empleado por diversas empresas europeas destinadas a rubros tan disímiles como la venta de automóviles, el envío de paquetes y carga o el análisis periodístico económico.

Guerrero afirmó que esa empresa vende granos y cereales a Venezuela, insumos para la elaboración de pan.

Caracas paga esos envíos con los llamados “dólares Cadivi”, expresión que aparece escrita en una pizarra acrílica.

Cadivi es la Comisión de Administración de Divisas del Gobierno venezolano, que controla la compra y venta de dólares en Venezuela. En el mercado paralelo, por cada unidad de la moneda estadounidense se pagan 6,71 bolívares fuertes, pero este organismo los cotiza a 2,15.

Venezuela provee químicos a la nación transalpina. La sociedad entre Interexporbol y Eurobusiness permite gozar de un 15 por ciento de la divisa estadounidense libre de impuestos.

Dice que ese monto fue traído a Bolivia para abonar los intereses de los inversionistas.

Guerrero asegura que cualquier persona puede depositar entre 200 bolivianos y 10.000 dólares. Si el dinero es depositado por un mes, el interés es del 9 por ciento, pero por tratarse de una primera oportunidad, la empresa paga 10 por ciento por única oportunidad.

Si el capital es aportado a 60 días el interés es del 15 por ciento mensual, y si se lo entrega por 90 días, la ganancia alcanza al 20 por ciento.

Otra línea de actividad es la importación de electrodomésticos, equipos electrónicos y ropa de Panamá, que pueden ser pagados con los intereses que corresponden a los clientes.

Un tercer plan es el de la construcción de viviendas multifamiliares construidas con materiales traídos del exterior, cuyo costo es menor que el del mercado nacional.

En la página de internet, esta firma ofrece asesoramiento de negocios en las áreas de inversiones en bolsas de valores, agropecuarias, mercado bursátil, negocios con hidrocarburos, alta minería en diamantes y oro, y manejo de dólares y euros.

Hay dos mecanismos de garantía que respaldan estas operaciones: unos terrenos que supuestamente posee la empresa en Santa Cruz y la firma de letras de cambio para respaldar el pago de utilidades.

Donativos y aportes

En la oficina 903 del noveno piso del edificio Shopping Norte funciona una institución que, según Juan José Cruz, agrupa y coordina a las personas que se acercan para participar en el negocio.

En realidad se trata de una organización que busca interesados en hacer donativos, en una primera oportunidad, de 25 dólares para recibir en el plazo de un mes 225.

Las condiciones son pagar 15 dólares por concepto de gastos operativos y referir a dos personas más.

“Es una especie de pasanaku, en la que nosotros garantizamos la seriedad de las operaciones, mediante un sistema informático. Las personas hacen los intercambios en sus casas”.

Cruz aseguró que tampoco en este caso se hace intermediación financiera. Los clientes entregan 25 dólares a los beneficiarios sin que la entidad intervenga en el manejo del dinero.

En el momento de hacer los pagos y en el de recibirlos, los participantes en la ronda firman documentos que acreditan que hacen y reciben “donativos”.

Las “donaciones” no son susceptibles de tributación ni son controladas por la Asfi.

El participante puede hacer una segunda entrega de 50 dólares para recibir en el término de un mes 550 dólares, siempre y cuando abone los 15 dólares de operación y refiera a otros dos individuos al sistema.

La transacción puede hacerse por tercera oportunidad con un desembolso de 100 dólares y una utilidad de 1.100 y una última oportunidad con 200 dólares y una donación de 2.200. En ambos casos debe pagarse los 15 dólares y llevar a otros dos interesados en terciar en la transacción económica.

“Lo que hacemos es colaborar con los interesados, los organizamos y después los agrupamos. Les explicamos cómo es el sistema. Nos limitamos a eso”.

A diferencia del anterior caso, en éste los ambientes no son elegantes. En la recepción hay un escritorio y diez sillas y en la oficina principal, otro escritorio y otras sillas.

En ambos ambientes, los interesados reciben explicaciones de cómo se desarrollan las actividades.

Ayer entre las 14.30 y las 17.30 pasaron cinco personas de diferentes estratos socioeconómicos para averiguar las condiciones y otras dos llamaron por teléfono para averiguar las condiciones y detalles de las operaciones, pero en todos los casos las respuestas fueron las mismas.

Ibis, la secretaria, responde a todos que los informes se dan desde las 19.00.

Los casos no se investigan

La división de Delitos Económicos y Financieros de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) de La Paz no investiga las operaciones emprendidas por ambas empresas.

El jefe de esta unidad de la FELCC, teniente coronel Adolfo Cárdenas, explicó que, mientras no se reciba una denuncia, ningún organismo policial puede comenzar una investigación a menos que ocurra una situación extrema y compleja.

El 2 de diciembre del año pasado, mediante un comunicado, la entonces Superintendencia de Bancos y Entidades Financieras advirtió a la población del peligro de las estafas piramidales.

El documento dio cuenta de que “se advierte al público no dejarse engañar por supuestos programas, que bajo el supuesto de donativos o regalos, le hacen depositar su dinero a favor de un desconocido e invitar a sus familiares o amigos a participar del mismo, pues se tratan de estafas hábilmente diseñadas para captar dinero del público”.

Los casos recientes de las financieras Roghel Bolivia, LV Pharma y Orion, que fueron intervenidas por la ex Superintendencia, derivaron en la protesta de miles de afectados por las calles de las principales ciudades de todo el país.

Altos intereses y la oportunidad de ganar dinero fácilmente son una atracción a la que muy pocos escapan. Es la fórmula de otros para ganar.

Estafas históricas en Bolivia

Captar dinero del público no es un negocio nuevo en Bolivia. En 1987, la comercial Colón cerró sus operaciones. Su propietario fue detenido y llevado al penal de San Pedro. La comercial Lavalle cayó poco después. Una familiar cercana a un prominente dirigente político fue recluida en la cárcel de mujeres de Obrajes.

El caso más impresionante fue el de la Financiera de Servicios Integrales y Servicios Arévalo (FINSA), que en 1990 quebró y dejó a miles —nunca se sabrá con exactitud cuántas— en la ruina. Los hermanos orureños Nelson, Carlos y Eddy Arévalo fueron encarcelados. Nelson, el mayor, se dio el gusto de protagonizar una película, pero el 30 de septiembre de 1991 su cadáver fue encontrado en el asiento trasero de su jeep Suzuki, estacionado en la plaza Constitución de Cochabamba. Tenia signos de haber sido esposado. Una bala disparada a quemarropa le había entrado por la oreja derecha y le destrozó el cráneo.

Carlos y Eddy Arévalo fueron encarcelados y recuperaron su libertad en noviembre de 1999, pero nunca se supo a dónde fueron a parar los 56 millones de dólares que, se presume, recaudaron los Arévalo, hoy convertidos a un grupo evangélico.

Cochabamba fue el centro principal de las operaciones de estas empresas, las financieras Multiactiva y Orcobol.

El 25 de enero, la aún Superintendencia de Bancos intervino Roghel Bolivia, cuyo propietario, Windsor Goitia Chappy, permanece bajo arresto domiciliario, y el 25 de septiembre del año pasado hizo lo propio con LV Pharma Bolivia y su gerente propietario fue detenido preventivamente.

Otra empresa intervenida fue Orion. La Asfi calcula que los estafados suman unas 20.000 personas.

Detalles

El mecanismo de publicitar la actividad de las financieras es la comunicación interpersonal.

Estas organizaciones actúan al margen de la ley, por lo que no pueden publicitar su labor.

Algunas de estas compañías tienen otro rubro de actividades, como LV Pharma.

Esa corporación aseguraba que trabajaba por el progreso y el desarrollo de Bolivia.

En su desaparecida página de internet aseguraba que lo haría a través de sus ventas.

Al consultar el sitio de marras se ve que vendía laxantes y edulcorantes naturales.

Las tres últimas financieras intervenidas fueron Roghel Bolivia, LV Pharma y Orion.

Windsor Goitia, propietario de Roghel, tenía una cuenta bancaria por 1,1 millones de dólares.

Pese a la clausura, las operaciones de LV Pharma continuaron una semana después.

jueves, 3 de septiembre de 2009

desde Córdova en su diario principal La Voz del Interior, un experto analiza el COOPERATIVISMO HOY

Roberto F. Bertossi *
La Voz del Interior

El cooperativismo es una de las nobles posibilidades para la promoción y el desarrollo humano en cuanto tal. Ahora bien, cabe admitir que la percepción social actual sobre el mismo, en su diseño tradicional, es claramente diacrónica: se le percibe una viabilidad extrínseca y una inviabilidad intrínseca.
En efecto, no obstante la presencia y eficiencia cooperativa de antaño, hoy están expuestas a desafíos propios de la globalización y la crisis global como –por caso– la presión competitiva.
Nuestro cooperativismo depende hoy de una cultura solidaria constante que alimente, aliente, mancomune y sostenga innovadoramente desarrollos cooperativos duraderos, eficientes y socialmente útiles, incrementando y expandiendo una cultura de la satisfacción de las necesidades físicas básicas.
En esa perspectiva, la educación cooperativa es una exigencia indispensable para un auténtico desarrollo cooperativo.
Esta educación consiste básicamente en la adquisición, conservación y enriquecimiento constante del hábito de ver, pensar, participar y evaluar, de acuerdo con los principios, el ideario cooperativo.
Actualmente, muchas cooperativas padecen el ausentismo generalizado de sus propios asociados y sólo las reglas del marco axiológico cooperativo no pueden garantizar más que la autenticidad formal de una cooperativa. Su carácter realmente cooperativo depende fundamentalmente de la presencia participativa mayoritaria y entusiasta de sus miembros, con genuino espíritu cooperativo.
Una cooperativa sin cooperativistas, –es decir, sin hombres que sientan la ética cooperativa y la traduzcan en normas de conducta– será siempre frágil, y así no podrá lograr plenamente su rol social, económico y cultural en la sociedad y comunidad circundantes.
Sobre estas premisas podemos considerar estéril y mero juego de palabras toda teoría sobre educación y democracia cooperativas y sus problemáticas de hoy, si no partimos del reconocimiento de que éstos sólo se resuelven cuando todos los cooperativistas tienen plena conciencia de sus deberes antes que de sus derechos.
Satisfaciendo esta regla de oro cultural, el conocimiento, la información, el capital humano, la innovación en la forma de hacer gestión de menor a mayor escala, encontrando nuevas estructuras organizacionales como encadenamientos productivos, de servicios e integraciones y, por supuesto, un acceso adecuado al financiamiento con mejores garantías para asociados y terceros, configurarán espacios cooperativos más atractivos y confiables.
Con esa mirada proponemos la articulación federativa de los distintos sectores de cooperativas de producción o trabajo asociado, de crédito, consumo, campesinos, vivienda y también con las cooperativas de servicios públicos esenciales, en los diferentes ámbitos territoriales.
El fin sería crear un verdadero sector de economía solidaria civil abierto a una estrategia de afines, incorporando otras formas solidarias de organización empresarial e incluso empresas familiares, para alcanzar ese punto de masa crítica que permitiera una cierta invulnerabilidad del sector frente a competencias abusivas y desleales. Sería un sector que reivindique instrumentos de apoyo de carácter financiero, comercial, tecnológico, de seguros y de formación, los que facilitarían un reposicionamiento e igualdad en esta competitividad de mercados con los sectores privados y públicos tradicionales de la economía.
La sinergia de esta alianza tendrá un efecto multiplicador y un beneficio para todos los ciudadanos por la reducción de costos, ya que no es el beneficio el motor movilizador de tal sector, sino la redistribución equitativa y la reciprocidad mutua.
Pensemos entonces en la importancia del cooperativismo en un Estado de derecho social y democrático del que todos los ciudadanos puedan tener acceso a servicios eficientes de agua potable, energía eléctrica, transporte, gas, comunicaciones, trabajo, además de educación, sanidad y vivienda, y que ello se haga en condiciones de calidad y precios justos que tiendan a asegurar un costo mínimo para que no produzca la exclusión en aquellas capas sociales lindantes con la pobreza, y por el contrario sea factor de inclusión social.
Este cooperativismo que propugnamos para hoy puede ser un importante generador de bienestar e integración de toda una Nación, razón por la cual también ya debe tener un tratamiento fiscal promotor y favorecedor de su permanencia, desarrollo y expansión, que permita mantener la oferta cooperativa de bienes y servicios, especialmente para los ciudadanos con carencias e incluso en situación de indigencia.

* Docente e investigador en Derecho Cooperativo. UNC.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

El Alto es población que actúa al margen de la Ley. los negocios discurren sin factura oficial. el dinero circula al margen de la economía legal. vea:

Mario R. Durán Chuquimia

Bolivia: Florecimiento de las pirámides

La anterior semana el canal 4 de la ciudad de La Paz mostró un reportaje sobre una supuesta Organización No Gubernamental (ONG) que a depósito de Bs 150 entregaba un quintal de arroz o un quintal de azúcar más un galón de cinco litros de aceite, siempre y cuando el beneficiario espere un mes y lleve a otras tres personas para que hagan el respectivo deposito. Oferta tentadora considerando que el quintal de arroz cuesta Bs 320 el galón de aceite cuesta Bs 55 y el quintal de azúcar está en Bs 135 (1).

Así también, fui testigo en la parada de minibuses de Ciudad Satélite de cómo un promotor intentaba convencer a los choferes para participar de una empresa que pagaba intereses del 35% mensuales, con la misma dinámica señalada, se tenía que esperar un mes y llevar otras tres personas para que hagan el depósito. Como aliciente, cuadro en mano, el promotor decía cuantas más personas lleves, más intereses ganas.

A quienes dubitaban les repartía tarjetas con la dirección de la empresa y finalizaba si no tienes tiempo, aquí esta la página web elitecibici (sic)(2), la partida del minibús me impidió seguir escuchando.

Este tipo de negocios de altos beneficios, son las conocidas estafas piramidales bajo el esquema Ponzi, que opera del siguiente modo, se crea una compaña de bajo capital, que ofrece un retorno de un 80 ó 100% en unos seis meses, de la cantidad que la persona invierta. Al principio son pocas las personas quienes deciden invertir, pero al poco tiempo al ver o escuchar de los resultados deciden invertir más personas. El negocio, gracias a que logra atraer nuevos inversionistas, sigue subsistiendo durante un determinado tiempo y todos reciben sus prometidos beneficios, al final el sistema colapsa porque no puede pagar a los inversionistas o por fuga de los responsables de la compaña.

Para consuelo de tontos, ni los ricos se salvan de este tipo de estafas, cito el caso de Bernhard Madoof, quien mantuvo su estafa piramidal por más de 14 años, llegando a administrar un supuesto fondo de cincuenta mil millones de dólares. En Bolivia, los casos más sonados fueron el de los hermanos Arévalo quienes estafaron a miles de incautos cochabambinos alrededor de cincuenta y seis millones de dólares (3) o el caso más reciente de Roghel-Bolivia (4) en el que se estima un daño económico de cuarenta millones de dólares y centenares de personas engañadas.

Como medida preventiva, la Superintendencia Financiera ahora conocida como Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero de Bolivia, que es la institución encargada de regular y supervisar a todas las entidades que realizan actividades de intermediación financiera, de valores y de seguros, deberá realizar campañas de concientización para la población con el objeto de evitar este tipo de fraudes piramidales, incluso normas regulatorias. Sin embargo, no faltan incautos que creen en el florecimiento del dinero.