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lunes, 25 de junio de 2007

Coboce en Bolivia. Mondragón en España

El primer artículo sobre Cooperativismo ha estado dirigido a esa gran realidad que el mundo entero puede contemplar como en una vitrina y que se llama Mondragón Corporación Cooperativa que tiene el primer mérito de crear empleo permanente para miles de personas, o sea, miles de familiar que viven de su activa participación en MCC, porque nada hay más digno ni más constructivo que dotar de trabajo a las personas de tal modo que les permita un medio de vida decente y seguro.
Bolivia tiene una cooperativa que se puede comparar plenamente con Mondragón, guardando la proporción de tamaño en cuanto a capital humano y capital invertido. Si para España, MCC es un inimitable ejemplo de solidaridad humana y empresariado cristiano, para Bolivia Coboce es una intangible realidad para sentir orgullo.
Si el movimiento cooperativo boliviano alcanzó su plenitud en el campo del Ahorro y Crédito para matar a la usura y fomentar el ahorro popular, su mejor fruto fué trasladar parte de este ahorro a la puesta en marcha de un proyecto productivo. Fueron los cooperativistas, particularmente de Hospicio Limitada inspirados por un joven ingeniero cochabambino Jaime Méndez Quiroga que en 1966 se lanzaron a fundar una fábrica de cemento con unos pocos dólares en la Caja, una voluntad de acero y una visión de futuro que no deja de sorprender hoy en día, cuando Coboce (Cooperativa Boliviana de Cemento) se ha convertido en el primer grupo económico de la región y uno de los más sólidos de Bolivia.
Fué un largo peregrinar de Herodes a Pilato que culminó en 1968 cuando el Gobierno del General Barrientos otorgó el aval para la ejecución de las obras en Irpa Irpa, sitio de ingentes reservorios de piedra caliza, materia prima para la producción de cemento cuya demanda era muy grande. El 15 de septiembre de 1972 se inició la etapa productiva de 300 toneladas por día y 100 mil por ano, con tal éxito que toda su producción era acaparada por los constructores no sólo de Cochabamba, sino de todo el país. Rápidamente sus líderes se lanzaron a un nuevo reto, aumentar su capacidad productiva con una ampliación notable que estuvo lista en noviembre de 1993. Quién puede dudar de la incalculable contribución que significó Coboce para la construcción y para evitar la especulación en los precios del cemento actuando como un catalizador que cubriera los costos de operación y dejara un margen de utilidad para no descuidar el imprescindible desarrollo y todo esto en medio de gran honestidad, con la mira puesta en el bien común primero de los socios, luego de la comunidad que se benefició directamente de esta faena productiva.
La historia de Coboce está llena de anécdotas que hoy provocan una sonrisa, de las dificultades que fué necesario vencer en todo orden, desde el financiamiento de la maquinaria que no habría sido posible sin el apoyo estatal, hasta el lanzamiento del producto que fué literalmente arrebatado de las manos del productor por todo el sistema de ventas y distribución organizado en base a las cooperativas de Ahorro y Crédito existente en todo el país.
Se dió el hecho de ser la primera cooperativa en el campo de la producción de un elemento básico para el desarrollo económico junto a la producción de energía y del acero. Del ahorro a la producción, de la producción al bienestar. En efecto, ameritando la diafanidad con que el equipo del Ing. Méndez gerentó la Cooperativa, ésta ha crecido y se ha multiplicado en varias otras empresas cooperativas algunas afines a la producción del cemento dentro de la industria de construcción y otras como el Fondo de Desarrollo de la Comunidad en el campo financiero y otra, el Periódico Opinion, en el campo de los servicios de información y de orientación de la opinión pública en el marco de la defensa del Bien Común y del principio democrático del Cooperativismo.Cuando han transcurrido casi 40 anos de la creación de Coboce, se puede ver como en una proyección cinematográfica el enorme acierto que significó asumir los principios imperecederos del Cooperativismo en las actividades industriales. Igual que Mondragón que empezó fabricando anafes a kerosén, Coboce fabricó bolsas de cemento que lanzadas a la venta producirían legítimos beneficios para reinvertir en nuevos proyectos cooperativos.Lo evidente es que Coboce pasó tiempos difíciles, superó las crisis que afectaron a todo el sistema empresarial, cuidando siempre el frente interno, poniendo freno a cualquier desviacionismo, a todo intento de transgredir los códigos de honor del cooperativismo y manteniendo vivos los mecanismos de control, supervisión y toma de decisiones, sin menoscabo de la gerencia, ejercida con acierto y precisión por su fundador Jaime Méndez en una saludable muestra de continuidad y perseverancia histórica.Donde deseamos llegar es a la generación de empleo, primer rol de una cooperativa que tiene por finalidad el respeto a la persona humana y hacer empresarialmente productiva la gestión, conceptos que la empresa privada tiene dificultades en compatibilizar, pero que para el colectivo cooperativo resulta un mandato impositivo.
Si MCC ha ido creando puestos de trabajo en forma sostenida, Coboce ha hecho otro tanto. Veamos las cifras Coboce posee actualmente 650 puestos de trabajo permanentes, siendo aproximadamente 150 los creados en la última temporada. Además unas 200 personas tomando en cuenta todas sus unidades de producción poséen trabajo temporal, la principal fuente de trabajo continúa siendo Irpa Irpa que opera en tres turnos o sea en una cadena de producción permanente.En Coboce se privilegia la estabilidad laboral, única forma de darle al trabajador un respaldo efectivo a su justificada ambición de estabilidad y permanencia, lo cual beneficia a la empresa porque aprovecha de la destreza y los conocimientos de sus empleados y trabajadores que se consagran a las tareas que le son asignadas. Las vacancias por jubilación o retiros se llenan con el personal propio y cuando no es posible se recurre a la convocatoria pública.En las circunstancias actuales, si acaso las autoridades prefecturales actúan correctamente en la suscripción de contratos para la construcción de carreteras cementadas, pudiera ser posible crear entre 150 y 200 puestos de trabajo adicionales, con el consiguiente beneficio que ello significa para las familias de los asalariados. Por la información disponible se sabe que la Prefectura canceló la construcción de las carreteras Totora Epizana y Aguirre Tiraque, no obstante de la corrección y legalidad con que procedió Coboce a través de su unidad especializada a lo largo del trámite burocrático y complejo que ha establecido para la adjudicación de las obras. Actualmente Coboce ejecuta el tramo Capinota Parotani que se estima estará terminado en mayo del 2006.Varias son las enseñanzas que deja a la Comunidad la existencia de Coboce. La fuerza y validez de los principios de igualdad, responsabilidad, ahorro sistemático y solidaridad. Grandes sectores han entregado sus aportes a Coboce y los beneficios directos comienzan a dejarse sentir, porque en varios anos, los asociados han elegido la reinversión al retiro de sus dividendos, muchas veces todavía insignificantes.La vitalidad de los principios cooperativos explica el respeto que Coboce se ha ganado en el concierto empresarial, si bien se ha mantenido bajo normas austeras de presencia y gasto público. El Cooperativismo en España, como en Suecia y Bolivia permite una vida digna, una mutua confianza en el hombre y sus capacidades, en los líderes y su honestidad a toda prueba.De ahí nuestro enunciado que si España tiene en Mondragón un tinte de orgullo de cooperativismo moderno y productivo, Bolivia tiene en Coboce el modelo de administración eficiente y de masivo respaldo al sistema de empresa cooperativa.

1 comentario:

Reinaldo José Enríquez Bavio dijo...

Amigos: considero necesario establecer relaciones entre las Cooperativas de Trabajo, de forma tal de constituir una economía cerrada, para evitar ser meros proveedores de las empresas de capital